martes, 30 de septiembre de 2008
¿Qué le pasa a los hombres?
La verdad es que para qué pensarlo. Pero bueno, dediquemosle unas líneas para referirnos a ellos. Son lindos, sí, nos complementan. Es el destino, hombre-mujer. Amarlos y se supone que debian amarnos. No obstante, no es así la realidad. No sé si cambio la forma de amar de un hombre, o si las mujeres nos hemos acostumbrado a recibir aunque sea lo que nos dan, o si con el tiempo los lastimamos tanto que ahora simplemente ya no saben amar. Viene desde las madres, que le enseñan a los hijos varones, a no llorar, a no expresarse, a ser duros y fuertes. Luego las primeras ilusiones, destrozamos a ese niño que esta enamorado de nosotras. De adolecentes, les partimos el corazón. Y luego cuando ya somos nosotras quienes queremos la relación, simplemente ya los hechamos a perder. Entonces, se resume, en que es nuestra culpa, simplemente porque con uno la hacemos y con otro la pagamos. Uno muere por nosotras y por otro nos morimos. En lo personal, al final debo confesar que me he acomodado a la idea. Es mejor sin obligaciones, sin celos, sin reproches, sin enojos, sin reclamos. Pero por cuánto tiempo?. Quien es capaz de afirmar que puede vivir sin una pareja, sin un amor, sin esa ilusión que te levanta y te reanima y te hace poder aguantar el día a día. Todos queremos ser la mejor mujer del mundo para el mejor marido. Pero y cuando ellos nos hechan a perder? No se trata de quien maltrata primero a quien. Debería ser, de quien ama más a quien, de esa lucha por entregarnos todo. Por pensar que en consentir al otro, por tratar de agradarlo con cada detalle de cada día. Eso del amor perfecto sería otro gran tema. Lo que si, es que ese amor perfecto, ese amor de nuestra búsqueda eterna, ese que ideal que nos apasiona y nos hace perder la razón. A permanecer aferradas y constantes en ese amor que parece imposible, que nunca llegará o tal véz algún día.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)